Fundacion CAC

La Ciudad de las Artes y las Ciencias

La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia constituye uno de los complejos de mayor envergadura de Europa en lo que se refiere a la divulgación científica y cultural. Esta reunión de elementos arquitectónicos fue diseñada por Santiago Calatrava y Félix Candela, que contaron para el diseño de la estructura de L´Oceanografic con el trabajo del ingeniero Alberto Domingo. Esta zona acoge una serie de museos y espacios de entretenimiento; podemos citar, por ejemplo al Ágora o El Hemisferio, cuyos costes originales de creación supusieron un desorbitado gasto para todos los valencianos.

cacAl menos, la Ciudad de las Artes y las Ciencias se ha convertido en uno de los principales reclamos turístico que ofrece la ciudad de Valencia. Sus construcciones de arte moderno sirven de referencia en Europa, e incluso hace unos años fueron seleccionadas entre los “12 tesoros de España”.

Entre los edificios que forman este complejo encontramos L´Hemisferic, que, con la recreación de un ojo como estructura y con una superficie de más 12.000 metros cuadrados, alberga una sala de proyecciones de cine IMAX, Láser y planetario. Por su parte, el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe ofrece una estructura cuyo armazón blanco parece simular el esqueleto de un dinosaurio o un ser mastodóntico; en los tres pisos que lo componen podremos encontrar un museo interactivo centrado en la ciencia.

L´Umbracle exhibe un conjunto de especies vegetales propias de la Comunidad Valenciana, como palmeras, lentiscas, madreselvas o jaras; está cubierto por elevados arcos y en su interior acoge El Paseo de las Esculturas, donde las obras de arte de figuras como Miquel Navarro, Yoko Ono o Francesc Abad componen una galería al aire libre. En el Palacio de las Artes Reina Sofía aprenderemos los diferentes ecosistemas marinos del mundo, mientras que en el Oceanográfico disfrutaremos del acuario más grande de Europa. La Torre de Telecomunicaciones, las Torres de Calatrava el Puente de l´Assut de l´Or y el Ágora, lejos de poseer un carácter pragmático o útil, representan construcciones con atractivo visual.