Fundacion CAC

La importancia de los museos en la enseñanza de las ciencias

La enseñanza de una asignatura tan apasionante como son las ciencias ha dado un cambio radical en los últimos años. A nivel educativo, se fomentan mucho más las clases prácticas y de laboratorio, esas en las que los niños pueden experimentar para comprender mejor los procesos de los que se está hablando.

Y, junto a ello, las visitas a museos, un complemento perfecto para que los niños aprendan mientras juegan y se divierten. Porque los museos se han adaptado también a los nuevos tiempos y a las nuevas exigencias educativas. Ya no se trata de simples exposiciones en las que como mucho se ve y lee un cartel explicativo, esa es una imagen que ha pasado a la historia.

Hoy los museos, especialmente los relacionados con las ciencias en cualquiera de sus aspectos son lugares interactivos en los que se puede ver, tocar y experimentar. Son museos participativos cuyo objetivo es que los visitantes, pequeños y mayores, puedan aprender descubriendo, explorando. Y no hay mejor manera para entender procesos a veces complejos que provocarlos, que experimentar.

Las nuevas tecnologías han ayudado mucho en este sentido. Hoy entrar en un museo de ciencias es como sumergirse de lleno en otra dimensión, podemos ver reproducciones de dinosaurios que se mueven y casi actúan como los que habitaban la tierra hace millones de años, experimentar en cabinas preparadas como se siente un movimiento sísmico, observar cómo se forma un agujero negro o provocar con todo tipo de aparatos reacciones en cadena.

La gran ventaja de este tipo de aprendizaje interactivo es que consigue despertar la curiosidad y el interés por seguir investigando, descubriendo cómo funciona el mundo, cómo es la naturaleza, cómo se producen los fenómenos químicos y físicos o cómo funcionan esos aparatos que forman parte ya indisoluble de nuestra existencia. Experimentar es conocer, es aprender, y los museos ofrecen una magnífica oportunidad de hacerlo de una manera divertida.