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Nº 19, 5 a 8 de 2010

Félix Candela, el genio de las cubiertas

 

Este año se cumple el centenario del nacimiento de Félix Candela, el arquitecto español que transformó el hormigón en poesía con sus extraordinarias cubiertas para grandes espacios. Una obra artística que puede ser admirada en la Ciudad de las Artes y las Ciencias donde destacan las espectaculares cubiertas del Edificio de Acceso y el Restaurante Submarino, el último de sus trabajos, inspiradas en sus célebres estructuras laminares del restaurante Los Manantiales en Xochimilco, en México.

Todos los días se pueden observar a la entrada del Oceanogràfic. Acaban de llegar al mayor acuario de Europa, están impacientes por conocer a las famosas belugas y recorrer los túneles submarinos. Sin embargo, se detienen antes de comenzar su visita. Personas de todas las edades, incluso niños pequeños, con la mirada dirigida hacia un cielo enmarcado por las cubiertas del Edificio de Acceso. Porque su luz, esbeltez y elegancia siempre sobrecoge, incluso para quienes las ven a diario, y al observar cómo se alzan, de pie junto a alguno de sus apoyos, cabe preguntarse ¿cómo es posible esta estructura? ¿qué matemáticas y fuerzas hacen posible este prodigio de sencillez en una sucesión de curvas invertidas?

La mente maravillosa de Félix Candela encontró las respuestas, y en esa mezcolanza de arte, ingeniería y arquitectura, imaginó cubiertas extraordinarias donde la geometría se convertía en escultura gigantesca.

Candela, que nació en Madrid en 1910, tuvo que exiliarse a México al estallar la Guerra Civil. Aunque llega sin su título de arquitecto, ya que no tuvo tiempo de recogerlo, es en este país donde, partiendo de cero, desarrolla la mayor parte de su trabajo, siguiendo las enseñanzas de su maestro Eduardo Torroja, considerado precursor de estas estructuras y autor del desaparecido Frontón Recoletos en Madrid o del Mercado de Abastos de Algeciras, realizados en los años 30. Candela investiga en la construcción de cascarones en hormigón armado creando bóvedas, cubiertas, sus “paraguas”, que a su vez revolucionarían la arquitectura del siglo XX e inspirarían a creadores como Santiago Calatrava.

Durante su trayectoria, proyectó más de 1.000 estructuras de hormigón armado y construyó más de 800 como la del Pabellón de los Rayos Cósmicos en México –cuya cubierta ondulada es de tan sólo 15 milímetros de espesor– la Iglesia de la Milagrosa de México, el Pabellón de los Deportes de México, la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en Madrid. En esta última ciudad, podemos admirar también su obra en los techos de la estación de metro de la Puerta del Sol.

Félix Candela estuvo en Valencia, y llegó a fijar su residencia aquí en los últimos años de su vida para supervisar la construcción de las cubiertas del Oceanogràfic. Se marchó cuando empeoró su salud y al poco murió, en 1997.

Estas cubiertas recuerdan los nenúfares de un lago, formadas por superficies paraboloicas que se repiten radialmente. Inspiradas en las ocho láminas que cubren el Restaurante Los Manantiales de Xochimilco, estas estructuras tienen un espesor mínimo de entre 4 y 7 centímetros, y su forma es el resultado de su resistencia exclusiva a esfuerzos de compresión.

Finalizadas en 2002, el encofrado de estas bóvedas requirió un meticuloso trabajo de carpintería y cimbrado para darles su singular silueta.  Al ser superficies regladas, las tablillas del encofrado se disponen siguiendo las generatrices rectas.  Una vez realizado el encofrado, se dispuso una armadura regular que sirve de mallazo de reparto, ya que queda en el centro del espesor hormigonado.

Como rigidización se dispuso una armadura principal en los nervios entre los sucesivos tramos parabolides para asegurar la transmisión de cargas a los apoyos.  Se proyectó un hormigón seco sobre el encofrado, cuidando que el espesor fuera el adecuado.  Una vez descimbradas, estas estructuras son autoportantes, cerrándose los recintos mediante muros cortina sin que éstos constituyan soporte de las cubiertas.

La altura y curvatura de estas estructuras depende del número de puntos de apoyo, tres en el caso del edificio de Acceso y ocho para el Restaurante Submarino.

 

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Se celebra el centenario del nacimiento del arquitecto que transformó el hormigón el poesía con sus extraordinarias cubiertas. Obra que puede observarse en el Oceanográfico.

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